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Díselo con las flores de queso de Tête de Moine AOP, las más originales y sabrosas que puedas comer

Díselo con las flores de queso de Tête de Moine AOP, las más originales y sabrosas que puedas comer

Su presencia en cualquier preparación culinaria convertirá la mesa en un imán para todos los sentidos. Una variedad de sabor puro que se elabora en menos de 10 queserías de la zonas de montaña. 

Madrid, febrero de 2022.- El queso Tête de Moine AOP te ofrece una sabrosa excusa para celebrar el 14 de febrero en casa. Es el más romántico de los quesos suizos ya que se raspa en forma de flor, con un utensilio llamado girolle que consigue liberar todas sus propiedades organolépticas, convirtiendo cada bocado en un auténtico placer. Si vas a regalar flores, que sean de Tête de Moine AOP, una experiencia para disfrutar con los cinco sentidos.  

La vista, por su bella forma. Te recomendamos terminar la receta haciendo las flores de Tête de Moine AOP en directo, sobre la mesa y colocándolas en su plato después. Son tan delicadas y elegantes que dan un toque original, sensual y altamente estético a cualquier creación culinaria.

 

El tacto, mejor en recetas aptas para comer con los dedos: la suavidad de las finas láminas rizadas se deshace en la mano. El oído, por el suave acariciar de la girolle sobre la pieza. El olfato… ¡qué decir!. Es un queso de leche cruda de vacas que pastan en libertad y se alimentan de pasto fresco y heno, 100% libre de aditivos artificiales. 

Y, por supuesto, el gusto ya que al rasparse con la girolle, el Tête de Moine AOP libera todo el aroma y sus reminiscencias salinas. Con esta técnica, la superficie del queso entra en contacto con el oxígeno y como consecuencia potencia sus propiedades organolépticas.

 

Conoce mejor a Tête de Moine AOP 

Originario de la región del Jura, los monjes del monasterio de Bellelay lo elaboraban minuciosamente ya desde el siglo XII. De ahí su nombre, Tête de Moine (cabeza de monje), por la similitud entre el queso, una vez abierta la corteza superior, con la coronilla afeitada de los monjes. 

En la actualidad, su sabor puro obedece a las manos de maestros queseros que lo producen en menos de 10 queserías de aldea de las zonas de montaña de las regiones de Franches Montagnes, Porrentruy, Moutier y Courtelary. 

De aroma distinguido y refinado y masa semidura, cada pieza de este queso no llega al kilo de peso y su maduración oscila entre los 3 y los 4 meses. 

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